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crónicaNuestra estancia en Dinamarca transcurrió en dos etapas (ya que desde aquí volamos a Islandia), y en dos lugares mayormente: Jylland, zona donde se encuentra el Folkecenter, y Copenhague.Lugares muy dispares entre sí. Uno, inmerso en la vida rural, cerrado y que vive de explotar los recursos de la naturaleza; el otro, urbano, más abierto y donde se hace patente la presencia de la industria. Tales diferencias parecen propiciar la antipatía entre sí. Por lo que nos comentaban en Copenhague, en la capital no se les tiene en mucha estima a los jyllandeses. La disparidad entre capital y provincias, esa vieja conocida de todos . Sobre esto creemos que la política, afectada por los últimos
acontecimientos internacionales, tiene que ver en este desencuentro.
En Dinamarca las últimas elecciones las ganó la
derecha conservadora, siendo Jylland la base de sus apoyos. Dejando las controversias a un lado, tenemos que decir que estamos
gratamente impresionados con la acogida en Jylland. Necesitábamos
conectarnos a Internet y nos metimos en un pueblito, allí,
tras pasar por la oficina de información, ¡¡nos
enviaron a la escuela!!. Todavía sorprendidos, nos vimos
dentro del recinto escolar rodeados de niños que jugaban,
revolcándose por el suelo..., y con toda la tranquilidad
del mundo y sin mediar pregunta alguna, nos dejaron utilizar los
ordenadores de la biblioteca junto a los chavales. Pequeños pueblos y granjas dispersas salpican el impresionante
paisaje de este entorno rural. Situado en la costa oeste del país,
recibe la visita de multitud de turistas alemanes que acuden a
los campings (impecables) de sus orillas. Siguiendo el camino que quieren hacer muchos jóvenes, dejamos
Jylland y nos fuimos a Copenhague, con la intención de
pasar un par de días antes de volar hacia Islandia Una vez instalados en un barrio de inmigrantes, nos fuimos a curiosear
por la capital. Los daneses gustan de cuidar bien el entorno, pero tienen un problema
gordo al respecto, (además del pasotismo que rezuma su
gobierno en estas cuestiones), que se escapa de su radio de acción:
La cercanía de una central nuclear. Volviendo a la capital, durante uno de nuestros paseos nos fijamos
en los quioscos y nos dimos cuenta de que en la mayoría
de las publicaciones daban gran cobertura a los affaires monárquicos.
(desde los periódicos hasta la prensa sensacionalista) No sería nada nuevo que Christiania fuera el capítulo
que más interés nos suscitaba en nuestra visita
a Copenhague, dada la fama internacional de este barrio. Gracias
a Balder pudimos conocerlo más de cerca. La historia de Christiania está llena de conflictos con las autoridades. Se cuentan por docenas las intentonas para borrar del mapa a Christiania por parte del ayuntamiento de Copenhague y del gobierno central. Prohibiciones, mil leyes, ocupaciones militares... de todo han padecido aquellos que quisieron y quieren vivir a su modo. Sólo por eso, por no querer pasar por el tamiz impuesto por las autoridades y su modelo de sociedad. Se ha utilizado de todo contra ellos, pero por encima de todo siempre
ha estado el tema de las drogas. En Christiania la marihuana es
legal, se puede encontrar una docena de tenderetes donde comprarla.
Mientras el gobierno sostiene que es un nido de traficantes, sus
habitantes llevan a cabo una campaña en contra de las drogas
duras. Ésta ha sido siempre la actitud de Christiania frente
al acoso de las autoridades, la imaginación; en cualquier
formato: música, artes plásticas,... Dejando atrás los vaivenes de Copenhague y los 10 fantásticos
días en Islandia, volvimos al FolkeCenter, dónde
nos guardaban la furgoneta y la caravana. Aunque esta vez no sería
para seguir descubriendo nuevos parajes, si no para estudiar toda
la información recopilada y meternos de cabeza en el trabajo.
proyecto ekogaiaDinamarca ha sido sin duda un país pionero en cuanto a el
uso de energías renovables a nivel europeo. Nosotros tuvimos oportunidad de conocer un caso práctico
a nivel local de producción de electricidad limpia mediante
el viento en el pueblo de Sidthy. Aquí, en una comarca
en la que viven 12.000 personas y se consumen unos 75 MW de energía
eléctrica, gracias a los 145 molinos instalados producen
130 MW, mucha más que la que utilizaran. Este superávit
energético se le vende a la red nacional para ser distribuida
a otros usuarios. De esta manera consiguen amortizar en breve
plazo la inversión efectuada para la instalación
de los molinos. Según la legislación actual hay dos maneras para
poder comprar e instalar un generador de este tipo: por medio
de una cooperativa o siendo granjero. De modo que la mayoría
de los molinos existentes en Dinamarca son de propiedad privada. La mayoría de los generadores eólicos de esta zona oscilan entre unas potencias de 200-500 KW, y pueden producir entre 500.000 y el millón de KW/h/año, dependiendo de su potencia. Así pues, si un molino de 200 KW de potencia cuesta unos 180.000 euros, y teniendo en cuenta su producción anual, el plazo medio de amortización de la inversión inicial viene a ser de 6 años. A partir de ahí todo son ganancias. Más de uno pensará que habiendo tantos molinos, en una tierra tan pequeña como Dinamarca, el paisaje puede quedar afeado. Es cierto que hay multitud de molinos de todos los tipos y colores, pero en ningún momento nos dieron la sensación de ser elementos “extranaturales” en este entorno. De hecho suelen estar bastante bien integrados en el medio, sin consecuencias negativas. Es más, en algunos casos han dado un aspecto especial a aquellos lugares en que se han plantado, por ejemplo los famosos molinos en fila de la costa de Copenhague, tan retratada en las postales. Podréis encontrar más datos sobre éste y otros temas acerca de la energía eólica en www.windpower.org , una página muy bien trabajada que encontraréis muy amena y didáctica. Pero además del viento no es difícil ver la utilización
de otras fuentes de energía, por ejemplo, dándonos
una vuelta por las calles de Copenhague comprobamos por la multitud
de placas instaladas en balcones y fachadas de los edificios,
como la energía solar es bastante popular. El FolkeCenter (casa para el pueblo) ha sido una de las razones básicas para acercarse a Dinamarca. Durante los días transcurridos allí hemos tenido oportunidad de conocer a gente de diversos lugares que trabaja en diferentes ramas de las energías renovables. Entre ellos a el presidente de la asociación mundial de energía eólica (WWEA) Preben Maegaard, así como a su homónimo en la asociación de energía maremotriz Stig Vindelav. En cuanto a el aprendizaje se refiere, sin duda alguna los días pasados en el centro han resultado los más productivos del viaje. Energía maremotriz, eólica, solar, biogas, biomasa, los variados usos del aceite puro, bioconstrucción, soluciones naturales para aguas residuales... es increíble todo lo que se puede ver y aprender en las instalaciones del FolkeCenter. El centro nos ha resultado precioso a la hora de hacer contactos. Conocimos así a Ibrahim Togola por ejemplo, responsable del Mali FolkeCenter, quien tras una amena exposición de las actividades de su centro nos invitaría a colaborar con ellos en un futuro. No es de extrañar pues, que siendo tan apreciado su trabajo, se acerque por aquí tanta gente de todo el mundo con la intención de aprender y profundizar en sus conocimientos sobre la materia aprovechando su extensa experiencia. Este proyecto, sin ánimo de lucro, nació en 1977
bajo la tutela de una Junta y subvencionado por el gobierno danés.
Lo componen 3000 metros cuadrados de oficinas, talleres, exposiciones,
centros-formativos, viviendas, biblioteca, invernaderos,... Con un objetivo claro: la experimentación, estudio y desarrollo de las energías renovables y su divulgación, dan gran importancia a el desarrollo a un nivel local, por lo que gustan de trabajar con pequeños y medianos grupos. El FolkeCenter divide su actividad principalmente en cuatro parcelas:
No podemos más que agradecerles intensamente la buena acogida y hospitalidad, la posibilidad que nos han brindado para utilizar unas instalaciones que nos eran imprescindibles para trabajar, y sobre todo, agradecer a Jane, Niels, Raghavan, Preben, Ibrahim, y todos los restantes la sabiduría que han compartido con nosotros desinteresadamente. A todos muchas gracias. ***Salvo la parte de la bioconstrucción en Copenhague, todas las experiencias de a continuación han sido guiadas y/o recomendadas por los responsables del FolkeCenter.
Hoy en día, de su tamaño, es el generador eólico en funcionamiento más antiguo del mundo, Han pasado 28 años desde que en el año 1975 naciera la idea de construir el generador en el seno de un grupo de profesores de la escuela Tvind. Con la construcción de un generador eólico que produjera energía limpia y que acabaría convirtiéndose en estandarte de su lucha, querían poner el contrapunto práctico a una forma de generación de energía que consideraban una amenaza a la naturaleza como es la nuclear. En aquellos tiempos Dinamarca estaba sumergida en una gran polémica por la intención de su gobierno de instalar la que sería su primera central nuclear. Perseguían dos objetivos, por un lado cubrir las necesidades de la escuela y su entorno con una energía ecológica. Y por otro demostrar a el mundo que existen maneras prácticas y productivas de conseguir energía en lugar de la nuclear. De modo que, con la ayuda de estudiantes y voluntarios, comenzaron las obras. A medida que pasaba el tiempo el proyecto iba ganando fama y se contaban por cientos las personas que ayudaron de manera desinteresada. Se estima que cerca de 100.000 personas llegaron a visitar el lugar para interesarse por este extraordinario proyecto durante su construcción. El proyecto fué totalmente financiado por los profesores,
con un coste cercano a el millón de euros, a pesar de estar
acabado para el año 1977 no se pondría en funcionamiento
hasta 1978.Este molino genera 900 KW de potencia eléctrica
que es utilizada para el consumo de todas las instalaciones escolares;
la energía sobrante es vendida para cubrir otras necesidades
económicas. Así, tras dos años de arduo trabajo de cientos de
voluntarios, consiguieron levantar el que en su día sería
el mayor generador eólico del mundo, un molino de viento
de 54 metros. El proyecto fué totalmente financiado por los profesores, con un coste cercano a el millón de euros, a pesar de estar acabado para el año 1977 no se pondría en funcionamiento hasta 1978.Este molino genera 900 KW de potencia eléctrica que es utilizada para el consumo de todas las instalaciones escolares; la energía sobrante es vendida para cubrir otras necesidades económicas. Es fantástico y sorprendente comprobar cómo por medio
un trabajo comunitario, tan bien conocidos en nuestra tierra,
y con la ayuda desinteresada de la gente, se pudo evitar la construcción
de una central nuclear utilizando un sistema ecológico
que aún hoy abastece energética y económicamente
a todo un complejo escolar. Hay que decir que la inversión
inicial hace años que esta más que amortizada. Realmente, todo un ejemplo.
El Wave Dragon es un invento que produce energía eléctrica a partir de las olas del mar situado a escasos 5 minutos del FolkeCenter. Esta construcción, que en su totalidad alcanza los 250 metros, esta compuesta por dos alas o brazos de 126 metros que encauzan la fuerza de las olas hacia el cuerpo central, construido en acero de 8 mm de espesor, pesa más de 150 toneladas, a las que hay que sumar otras 87 toneladas de peso que se consiguen con el mismo agua y así obtener el peso ideal para que la plataforma pueda trabajar. A pesar de las apariencias su funcionamiento es muy sencillo. Las olas son dirigidas hacia el cuerpo central mediante los brazos de la plataforma, allí el agua recogida hará girar las turbinas instaladas. Es la rotación de las turbinas la que genera la electricidad. De modo que la ubicación de la planta, su tamaño y su capacidad dependerán en gran medida de las circunstancias y de la fuerza de las olas en cada lugar. Los responsables de esta instalación cuentan con una conexión de internet que les permite consultar en cualquier momento la producción y las estadísticas para el seguimiento completo del trabajo de este prototipo. El Wave Dragon es el proyecto más subvencionado desde el
gobierno, dentro de su política de apoyo a la emergente
energía maremotriz, en detrimento de las ayudas a la energía
eólica mucho más desarrollada. Aunque parezca increíble a primera vista, toda la energía consumida en forma de electricidad, calefacción, incluyendo abono para la tierra, proviene de los purines de los cerdos; (que tantos problemas están creando por nuestras tierras); gracias a un sistema de reciclado basado en el biogás. Se trata de un sistema muy sencillo. Los purines se almacenan en
un silo expresamente preparado, una vez allí se dejan secar
aproximadamente 3 semanas. El biogás puede cubrir sin problemas todas las necesidades para las que hoy en día utilizamos el “gas natural”. De camino a esta granja conocimos otro ejemplo del potencial del
biogás. En concreto dos generadores de electricidad y agua
caliente de 750 KW/h cada uno. A pesar de que hoy funcionan mediante
gas natural ,serán alimentados con biogás en un
futuro cercano. A destacar la compleja e impecable infraestructura
de canalización construida para poder suministrar el agua
caliente a las 270 casas, bien dispersas, de la zona. El ciclo energético del PPO es el siguiente: una vez recolectada la cosecha (girasol, colza, jathropa...) se prensan las semillas; también se pueden utilizar algas. Del prensado se obtienen aceite y compuesto vegetal. Este último se utiliza como alimento para los animales o como abono dependiendo de la planta empleada. Una vez filtrado el aceite obtenido es en la mayoría de los casos apto para el consumo humano. Este aceite puede ser utilizado como combustible para calefacción, y en todo tipo de vehículos de transporte, desde coches hasta trenes, pasando por tractores y embarcaciones, una vez instalado un sencillo kit en sus motores. Ventajas de utilizar aceite vegetal como combustible:
En estos momentos el uso de aceite vegetal como combustible no esta subvencionado. Es más, los impuestos que lo gravan lo encarecen bastante. Esto afecta a los consumidores de aceite vegetal como combustible, los cuales se encuentran a la expectativa de la reforma en la legislación de la UE en esta materia, ya que supuestamente dicho gravamen desaparecerá. En cambio, el empleo de este aceite para la calefacción
no paga impuestos. De modo que es esta última opción
la mas utilizada en Dinamarca en cuanto a el consumo de este combustible.
Lo pudimos comprobar en la granja de Jens Boegilde que produce
una gran cantidad de aceite y pienso. Utiliza el aceite para la
calefacción pero no para sus vehículos, ya que los
impuestos que tendría que pagar hacen que le resulte más
barato comprar gasoil; de manera que acaba vendiendo la mayoría
del producto, por ejemplo a el FolkeCenter. . La eco-aldea de Hjortshoj fue establecida en 1986. Se ha convertido, de una sociedad de 10 casas de familias a una con 76 casas privadas (y una común), y se esperan 100 más en un futuro cercano. Antes de su construcción, cientos de personas se interesaron por esta idea, pero solamente algunas familias tomaron la iniciativa y construyeron las primeras casas. Utilizaron arcilla y papel reciclado (para el aislamiento) para construir los edificios. Discutieron intensamente qué clase de energía utilizar, que fuera tan ambientalmente amistosa como fuera posible. Entonces decidieron construir el sistema de calefacción local, que utiliza la madera. Utilizan árboles de crecimiento rápido, sauces, en una parcela que también se utiliza para purificar las aguas residuales de la aldea. Realmente, han introducido casi todo lo “verde” que
es posible: uso del agua de lluvia, váteres secos, patrones
de arquitectura solar, madera como uno de los principales materiales
de construcción, y los sistemas de reciclado. Casi todo funciona bien hoy en día, pero muchos de los
objetivos del eco-village todavía tienen que ser alcanzados.
Cuando esté totalmente establecida, la comunidad consistirá
de cerca de 500 personas, en un área lo suficientemente
amplia asegurar autosuficiencia.
Esta es una escueta entrevista a Balder uno de los socios cooperativos de Logik & Co el cual lleva mas de 20 años trabajando en la bioconstruccion -- Cooperativismo y bioconstrucción. Que son, cómo trabajan. Con el cooperativismo los trabajadores poseen los medios de producción, y juntos (en comunidad) buscan una forma de realizar y repartir el trabajo. En bioconstrucción, se construye de manera que la casa use tan pocos recursos como sean posibles, en forma de calefacción, electricidad y agua, y que emita los mínimos residuos posibles. Cuando se escogen los materiales de construcción se opta por los que implican menos gasto de energía, su tiempo de vida y la posibilidad de reciclado. --Aplicación de las energías
renovables a la Bioconstrucción --Su paso por Christiania. Resume tu visión de Christiania |
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